Un1on

jalisco, Domingo 20 de Abril de 2014

Mandela y el rugby; así "Madiba" unió a Sudáfrica

Una de las historias más conmovedoras en el mundo del deporte tiene como marco, sin lugar a dudas, el Campeonato Mundial de Rugby de Sudáfrica, celebrado en 1994.

Nelson Mandela fue, junto a los Springboks, uno de los protagonistas de esta historia de reconciliación entre sudafricanos, sin embargo lograr la unión de las razas iba a ser tarea fácil, por lo tanto utilizó al deporte como herramienta para unificar ideas y pasiones.

Todo comenzó en 1990, año en que Mandela sale de la cárcel luego de 27 años de encierro, debido a motivos políticos; en ese entonces Sudáfrica se encaminaba hacia una guerra civil y una inevitable una "carnicería" racial.

En 1994 fue elegido presidente, el primero de raza negra en la historia del país, el primer reto que tuvo que afrontar fue evitar que la población descontenta de raza blanca no radicalizara sus protestas o conformara un frente terrorista que pusiera en jaque al país.

Mandela estaba obsesionado con hacer de Sudáfrica el país de todos: blancos y negros; y un año después de su llegada a la presidencia les tocó organizar la Copa Mundial de Rugby. 

Mandela tenía la certeza de que el deporte mueve las emociones de la gente de una manera que ningún político puede lograr; así pues utilizó al deporte más popular entre la comunidad blanca de Sudáfrica para unificar el país bajo esta premisa:

¿Qué es lo que más les importa a los blancos? ¿Su religión? ¿Su Dios? Sí, pero también el rugby. A ver si somos capaces de utilizar esa pasión para unificar el país”.

Unos meses antes de que iniciara la Copa Mundial de Rugby, Mandela habló con Francois Pienaar, capitán y figura de aquella selección, y le pidió ayuda para lograr que la población de raza negra en Sudáfrica se identificara con el combinado nacional.

Desde entonces, Pienaar y sus compañeros se manifestaron siempre de una manera políticamente correcta, nadie desentonó, todos colaboraron. El mensaje de Mandela caló tan hondo que el equipo aprendió un nuevo himno, en lengua zulú. Era el himno que se cantó durante décadas en las manifestaciones de los negros contra los blancos.

 

Los “Springbok” tuvieron grandes actuaciones durante la Copa del Mundo, las cuales los llevaron a avanzar hasta el encuentro final del torneo, donde se enfrentarián a la poderosa y temible selección de Nueva Zelanda, los famosos “All Blacks”. 

La mañana de ese día, Mandela llamó al presidente de la Federación Sudafricana de Rugby para pedirle solicitarle una camiseta de los Springboks, la cual tendría que llevar el número 6 en el dorso, utilizado por su amigo y capitán del equipo, Francois Pienaar. 

El público sudafricano se fue involucrando con la selección conforme fue avanzando el torneo, al principio la población de raza negra se rehusaba a seguir los encuentros, sin embargo para la final del torneo los bares estaban repletos de gente, tanto blancos como negros que esperaban expectantes el inicio del encuentro.

Tras la entonación de los himnos nacionales de cada escuadra, Mandela bajó a la cancha y saludó, uno por uno, a los jugadores de ambos equipos, acción que provocó el júbilo de las 72 mil personas que se encontraban en el estadio (95 por ciento de gente blanca), quienes coreaban el nombre del presidente sudafricano.

"En ese momento nos dimos cuenta que había un país entero detrás nuestro, y que este hombre tuviera puesta la camiseta de los Springbok era un signo, no sólo para nosotros, sino también para toda Sudáfrica, que tenemos que unirnos, y tenemos que unirnos hoy”, comentó Joost van der Westhuizen, jugador del equipo de rugby de Sudáfrica.

 

Ese día terminaron las diferencias entre sudafricanos, todos los habitantes sin importar la raza o ideología, estaban apoyando a su equipo, a los Springboks quienes consiguieron el triunfo de manera apretada al vencer a los All Blacks con marcador de 15 a 12.

La imagen de Mandela entregando el trofeo a su amigo Pienaar se transformó en una de las imágenes más conmovedoras del siglo XX, con su camiseta verde y 72 mil personas coreando de manera impresionante el nombre del presidente sudafricano.

Cuenta la leyenda que en el momento en que Mandela entregó el trofeo de campeón al capitán Pienaar estas fueron las palabras que se dijeron:

 

Mandela: Gracias por lo que hiciste por nuestro país

Pienaar: Esto no es nada comparado con lo que ha hecho usted por nuestro país

 

Estos eventos fueron retratados de manera magistral por Clint Eastwood en su película Invictus, la cual fue estrenada en 2009 y logró varias nominaciones al premio Óscar, entre las que se encuentran Mejor Actor para Morgan Freeman, en el papel de Mandela; y Mejor Actor de Reparto para Matt Damon que interpretó al capitán Francois Pienaar, sin embargo no consiguió ganar ninguna estatuilla.

El filme es utilizado constantemente por entrenadores y psicólogos deportivos para motivar a jugadores previo a encuentros importantes.